Hablar Bien





a. Propiedad

En el uso cotidiano de nuestro idioma nombramos muchas veces los objetos con palabras vagas.

Se oyen con frecuencia expresiones como éstas: "esa cosa", "eso", "esto", "esa cuestión", ese "aparato", etc., para designar objetos cuyo nombre ignoramos, o no recordamos en el momento de mencionarlos.

A la parte del idioma que se ocupa del significado de las palabras se le llama semántica. En el estudio de la semántica quedan incluidos los sinónimos, o sea. la* palabras cuyo significado es equivalente, pero no siempre igual.

Hablamos o escribimos con propiedad cuando empleamos las palabras con el significado que les corresponde en cada caso. Las palabras ahogar, sofocar, asfixiar, son sinónimas porque tienen significación parecida; pero cada una será adecuada, de acuerdo con el contexto en que se encuentre. Decimos, entonces, hablando con propiedad que "el agua nos ahoga", que "el calor nos sofoca" y que "la falta de aire nos asfixia".

De la misma manera, aunque las palabras cerrar y encerrar son sinónimas, se dirá con propiedad que "la puerta se cierra" y que "al criminal se le encierra".

Hay más propiedad en el empleo del idioma cuando calificamos de reservada a la persona que habla poco (y no de altanera, irrespetuosa o egoísta).

b. Claridad

La claridad se refiere no sólo a la entonación y articulación adecuadas en la pronunciación, sino también a la selección de los términos propios en la expresión, ya sea oral o escrita. La claridad se logra, en gran parte, llamando los objetos por sus nombres. La dificultad está en que muchas veces desconocemos esos nombres. No faltan personas que enredan sus ideas haciendo rodeos o circunloquios y expli­caciones innecesarias, con lo que hacen confusos e incomprensibles sus conceptos.

Ya habíamos hablado en el primer curso del orden lógico (gramatical, o sin­táctico) de los elementos de la oración: el sujeto y sus modificaciones; el predicado y sus complementos. No quiere decir esto que en nuestro idioma sea inmodificable la posición de los elementos que constituyen una- oración, sino que al conservar el orden lógico o gramatical, la expresión es más clara.

En el siguiente aparte, la construcción conserva el orden lógico:

"Una niña que jugaba en estas riberas abandonaba presurosa sus juegos infan­tiles para consolar al niño".

Sin cambiar la idea, alteremos el orden de los elementos:

"Para consolar al niño, una niña que jugaba en estas riberas abandonaba pre­surosa sus juegos infantiles".

La segunda construcción, aunque contiene las mismas palabras, es menos clara que la primera.

c. Concisión

La concisión es otra de las condiciones requeridas en el empleo eficiente del idioma.

La pobreza de ideas está disfrazada en ocasiones por la abundancia de palabras.

 

Veamos un caso de superfluidad o recargo de vocablos, que poco nos dicen: "Es necesario que nos esforcemos, desde un comienzo, para iniciar con ánimo y alegría las actividades que habremos de desarrollar con todo empeño durante el año escolar".

La misma idea está expresada en forma concisa en estas palabras: "Iniciemos con ánimo el año escolar"

En los ejemplos siguientes,* las expresiones de la derecha son más concisas que las de la izquierda:

  1. . Una publicación que aparece cada.    1). Una publicación trimestral, tres meses.

  2. . Era aquél un anciano con ochenta.   2). Era aquél un anciano octogenario, años cumplidos.

  3. . Sus palabras no se podían entender.   3).ÍS Sus palabras eran incomprensibles.

  4. . Gabriel García Márquez es un gran.    4). Gabriel García Márquez es un gran autor de novelas. novelista.

  5. . Era Arturo el que mejor manejaba.    5). Era Arturo el mejor espadachín, la espada.

Los proverbios y refranes, las máximas; sentencias son ejemplos de estilo conciso:

"Lo bueno, si breve, dos veces bueno".

"Las cosas raras son las más caras"

“La costumbre hace ley".

“Gato maullador, nunca buen cazador".

"Genio y figura hasta la sepultura".

"¿Quieres que te siga el can? Dale pan".

"Cara de beato, uñas de gato".

"Hombre prevenido vale por dos".

"Quien tiene vergüenza, ni come ni almuerza"

"Quien más tiene, más quiere".

"Querer es poder".

RESUMEN

    1. Hablar o escribir con propiedad es, en sentido amplio, utilizar las palabras con un significado exacto.

    2. La claridad es consecuencia de la propiedad, y se logra evitando incisos, rodeos o explicaciones superfluas.

    3. La concisión es la brevedad en la expresión de las ideas.



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